El ambiente que se respiraba por allí entre l@s compañer@s era especial... por fin, después de todo este tiempo nos desmelenamos todos un poco y nos comportamos más que como unos trabajadores , como un grupo de amigos que saben que a partir de ahora solo vamos a vernos esporádicamente y en otros lugares pero ya nunca más vestidos con el uniforme azul y codo a codo en los tornos.Había que disfrutar de esos últimos momentos!!
Bajamos todo el turno juntos y nos hicimos unas fotos bien divertidas de esa última jornada; luego salimos al exterior como hacíamos habitualmente pero lo cierto es que contra todo pronóstico no había tanta gente como se esperaba; seguimos con las bromas, los comentarios sobre como sería nuestra vida a partir de mañana.... se respiraba un bonito ambiente de colegueo que por unos instantes hacía olvidar las ganas tremendas que algunos hemos sentido en algun momento de que todo esto acabara cuanto antes.
La mañana fue de ajetreo continuo pero sin agobios; lo peor para mí y que me causó un bajonazo fue la última "medida" tomada por nosequién de que no se podría volver a entrar por nuestra puerta... tener que explicarle a la gente algo tan absurdo me pone nerviosa, y tal como les dije a una pareja, no tenía argumentos para defender lo que les estaba diciendo, era simplemente una orden y como tal yo la transmitía: mucha gente se iba enfadada y como siempre fuimos nosotros los encargados de escuchar sus insultos y protestas.Pero bueno, esta no ha sido más que una entre tantas órdenes y actuaciones carentes de toda lógica que nos ha tocado vivir este verano.
Afortunadamente a las 14.00 terminamos la jornada y junto con los encargados habíamos preparado un aperitivo de despedida; buen ambiente, muchas fotos, risas... todo lo malo vivido no sólo por la mañana sino todo este tiempo atrás se esfumó de repente y las ganas de celebración nos invadieron a todos.Tomás, nuestro jefe se encargó de que no faltara cava y bueno, ya se sabe como unos pocos sorbos de esa bebida pueden animar una fiesta.
Sergio el otro encargado ya había demostrado en muchas ocasiones ser un cachondo , pero ayer echó el resto preparando un recibimiento de honor para el visitante número 2.000.000 de nuestra puerta:Fue realmente divertido y se vivió una situación surrealista al entregarle a la pobre chica como premio un pincho de tortilla y cava en un vaso de plástico... eso por no hablar del cartelito de carton (parte trasera de la caja del overpani) con la cifra escrita con un rotulador.. en fin, echamos unas buenas risas alli a costa de la pobre moza.
Luego fuimos todos a la fuente, con uniforme y todo: que ganas teníamos de hacerlo!! y ya por último otra foto de grupo en las gradas.
Un último día de trabajo realmente inolvidable.
Ahora solo queda la fiesta de despedida Expo; creo qeu al ser tantísima gente los invitados, eso impedirá que haya demasiadas lágrimas de despedida, al poder camuflarse uno entre la multitud y desaparecer de allí antes de romper a llorar.

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