miércoles, 24 de septiembre de 2008


Diez días han pasado desde la clausura de la Expo y hasta hoy no me he decidido a recoger todo el material; ya llevaba días viendo la gorra por aquí, la acreditación por allá... no sé si la organización nos ha hecho un favor permitiendo que nos quedáramos con la indumentaria o más bien se ha quitado un peso de encima,ya que recuperar semejante cantidad de uniformes con poquísimas probablididades de reciclaje no parece muy buena idea a simple vista.
Pues nada, una caja más al trastero, la guardaré entre la caja donde guardo mi colección de gorras del mundo y la que contiene los 100 primeros números de la revista Cosmopolitan.¿Tirarlo? Si, es otra opción pero hoy por hoy no hace falta recurrir a ella.. habrá que esperar a que la falta de sitio en el trastero haga necesaria la eliminación de algunos objetos como ya ha ocurrido en otras ocasiones en las que tuve que desprenderme entre otras de mi colección de cajas de cerillas y de los miles de folletos turísticos que había recopilado en mis visitas a Fitur.
¿Para que romper con esta tradición tan mediterránea que es guardarlo todo "porsiacaso"? Tal vez, dentro de 25 años el ayuntamiento decida organizar una fiestorra conmemorativa de esta Expo en la que será un puntazo acudir vestido de azul, y allí estaré yo, a mis 60 y tantos luciendo este uniforme que en su día decidí guardar con tan buen criterio por si en alguna ocasión hacía falta recuperarlo.
Ahora que lo pienso, igual no es necesario guardar las 3 camisetas y los 2 pantalones, con un juego sería suficiente... pero bueno, quien sabe, igual dentro de 25 años algun /a compañero/a necesita que le preste alguna prenda porque cuando acabo la Expo lo tiro todo a cascala... Bueno, yo lo guardo todo, porsiacaso...

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